Cali, ciudad de Mitos y Leyendas

En Colombia, existe un lugar que no dejará de sorprenderte.

Por: Leidy J. Burgos y Natalia Acosta

¿Te gustan los misterios? Bueno, pues aquí te mostramos cómo en Cali, una ciudad del suroccidente de Colombia, existen diversas historias sobre sucesos inexplicables, razón por la cual te las mostramos, para que te animes a visitar esta ciudad denominada La Sucursal del Cielo.

 

Buziraco y Las Tres Cruces

A principios del siglo XIX, Cali estuvo azotada por diversos fenómenos: temblores, desbordamientos del río Cauca, apagones, epidemias, incendios y rayos. Todo esto, se le atribuyó a un demonio que rondaba la ciudad: Buziraco. Este, había sido desterrado del Cerro de La Popa en Cartagena, llegando – como cuenta la leyenda – a posarse en un cerro del norte de Cali.

En 1837, los frailes Vicente y Juan Cuesta hicieron una romería hacia el cerro. En su cima instalaron tres cruces de guadua, teniendo como objetivo ahuyentar a aquel demonio que atemorizaba a la población. Desde esa ocasión, anualmente, el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, los caleños subían a orar y a celebrar misa.

Fue ya en 1937 que el padre Marco Tulio Collazos comenzó un proyecto para construir las cruces que actualmente existen, ya en cemento. El padre Alfonso Hurtado Galvis, quien tenía trece años, asistió a la inauguración en 1938; fue testigo de cómo miles de personas llegaron caminando.

Se dice desde aquel entonces, que el demonio abandonó la ciudad y la liberó de sus males. Por otra parte, hay personas que aseguran que con las cruces lo que se logró fue atraparlo, convirtiéndose la ciudad en su cárcel para siempre.

O3GJVI0.png
Relato de Carlos Alberto López

 

O3GJVI0.png
Relato de Lina Trujillo

El Pollo Pelón

Este ser es un demonio, el cual pía en las noches oscuras, así como también, cuando muere un condenado al infierno.

Cuenta la leyenda que el Pollo Pelón, conocido también como el Pájaro Pollo, nació cuando un cura le hizo un exorcismo a una muchacha; ella tenía un demonio, el cual pasó a refugiarse en el primer ser vivo – no humano – que se encontraba cerca: un pollo.

“Tiene forma de pollo recién nacido, pero más grande, y con los ojos saltones, rojos y chispeantes; pico afilado y de color verde fosforescente; cuello de víbora, alas de vampiro y patas de gallo, con enormes espuelas”, esa es la descripción de este personaje en el libro Valle del Cauca, el Valle íntimo, texto de 1962, en el cual, Raúl Silva, miembro de la Academia de Historia del Valle del Cauca, recopila esta y otras historias del departamento.

Este pollo, bastante particular, aparece en momentos especiales: “Cuando este endriago canta en las noches tempestuosas o cuando alguien agoniza y se escucha su terrible piar, los campesinos suelen santiguarse”, menciona Silva.

Hay personas que aseguran que en el Parque del Acueducto y en Pance se le escucha eventualmente.

La Mano Negra

Según la leyenda, en una loma, conocida en el presente como La Loma de La Cruz, en alguna época habitaba una figura negra con cinco dedos, que nacía de entre la tierra. La historia no es muy clara. Hay personas que dicen que fue un hombre de raza negra, el cual mató a su madre y lo enterraron ahí, como un castigo eterno.

Pero hay otra versión, la cual indica que se trata de un relato de amores: el predio, donde se encuentra la loma, pertenecía a un español, que tenía una hija adolescente. Este español tenía un esclavo negro de la misma edad de la muchacha y, sin importarles sus diferencias de raza y origen, los jóvenes se enamoraron.

Tiempo después, el español asesinaría al chico, tras encontrarlo en una situación comprometedora con su hija. Tal vez, la tierra del predio estaría fresca; y la víctima, tiesa cuando el hombre lo enterró. Lo cierto, según relatos, es que la mano salía en las noches. Esta historia pasó de persona a persona, siendo comentada por muchos en las esquinas del sector cercano a la loma.

Desde ahí, la loma recibió el nombre de La Mano Negra. En 1909, una misión de sacerdotes Franciscanos instaló una cruz, buscando que la aparición se fuera. Es por esto que se llama actualmente La Loma de La Cruz. Dicen que la cruz logró su fin, dándole el descanso eterno al esclavo difunto.

O3GJVI0.png
Relato de Carlos Alberto López
O3GJVI0.png
Relato de Lina Trujillo

La Candileja

La Candileja es un alma en pena. Una mujer que, por estar celando a su esposo en la calle, dejó a sus tres hijos solos, quienes murieron quemados cuando, por descuido de la mujer, se incendió su vivienda.

Silva menciona que “Desesperada la mujer por tamaña desgracia, y temiendo el enojo de su marido, que era cruel, hizo una pira, le prendió fuego y luego se lanzó a las llamas, que dieron cuenta de sus últimos suspiros”.

“Quienes juran haberla visto, dicen que es una mujer de rostro cadavérico, desnuda y blanca, que porta en sus manos una calavera, de cuyas dos cuencas donde antes eran los ojos, brota una luz verde”, así concluye la historia en el libro.

Dicen que el espectro de la mujer se aparece en las noches de invierno, en los callejones oscuros de las viejas zonas céntricas de Cali y en los montes recién derribados en el Valle del Cauca.

La Llorona de San Antonio

En 1593, vivía en el barrio San Antonio, uno de los más antiguos de Cali, el concejal Álvaro Pérez Llanos con su esposa Micaela, matrimonio que pertenecía a la clase alta de la ciudad. Ellos tenían una empleada joven, llamada Margarita Hernández: ella era una mestiza, la cual contaba con una belleza exuberante.

SALa leyenda, cuenta que Margarita conoció en una fiesta a don Salvador de Ribera, de quien se enamoró a primera vista. Don Salvador, estaba casado con doña Ana Maldonado, quien al enterarse de la infidelidad de su esposo, envió una carta al obispo en España, acusando a la pareja de adulterio, y a don Álvaro Pérez, quien era amigo de la familia, de alcahueta.

La carta llegó a la familia Pérez: al darse cuenta de un incidente tan vergonzoso, don Álvaro decide matar a don Salvador. Un día, don Álvaro Pérez esperó a don Salvador tras la puerta de su casa; al verlo llegar, sacó su espada para matarlo, sin embargo, don Salvador buscó cómo defenderse; sacó también su espada, logrando herir a don Álvaro.

Fue tanto el bullicio que despertaron a Micaela, la señora de la casa, quien al darse cuenta del asunto, golpeó a su empleada Margarita hasta casi matarla, acusándola de ramera, razón por la cual decide echarla de la casa. Margarita, debido a lo sucedido, tomó la decisión de suicidarse en su alcoba; al mismo tiempo, don Salvador fue acusado de adulterio, siendo desterrado de sus tierras.

La familia Pérez intentó ocultar la desgracia, razón por la cual lanzaron el cuerpo de Margarita envuelto en una manta a un basurero. Don Álvaro Pérez, al poco tiempo, comenzó a sentir ruidos en la sala de su casa, por lo que hacía revisiones para saber porqué se producían esos sonidos. En una de esas revisiones, fue atacado con furia por algo desconocido, por lo que se cree que fue el fantasma de Margarita quien lo hizo. Los ataques se repitieron durante varias noches.

Hasta ahora, se dice que Margarita deambula las calles de San Antonio llorando su pena.

El Fantasma de Pichindé

En 1685, un fraile misionero construyó una iglesia en Pichindé, kilómetro 19 vía a Yanaconas. En este lugar, colocó la imagen gigante de una virgen que él mismo había traído de Quito, Ecuador, cuyos ojos eran dos esmeraldas de gran valor.

FPUn día llegó al pueblo un apuesto sacerdote. Las personas comentan que él no se había ordenado ante la Iglesia, sin embargo, se ganó rápidamente la confianza de los feligreses. A los pocos días de haber llegado, el hombre fue hallado muerto en el templo, aplastado por la imagen de piedra de la virgen, de la cual habían desaparecido sus ojos de esmeralda.

Desde aquel entonces, en el corregimiento de Peñas Blancas, al momento de la oración en el templo, se aparece el supuesto sacerdote, solicitando por la carretera un aventón. Al ser recogido por algún transeúnte en la vía, desaparece de inmediato.

Lo que dice la leyenda, es que el padre “suplantador” sigue buscando a los ladrones que se llevaron las esmeraldas, piedras de las que siempre quiso ser dueño.

El Diablo en Juanchito

En Juanchito, corregimiento del municipio de Candelaria, cerca a Cali, ocurrió un hecho extraño en los años sesenta. Este lugar, fue reconocido por contar con discotecas y bailaderos, a los cuales acudían muchísimas personas, predominando la salsa como género predilecto por los habitantes de la región.

En una noche de Jueves Santo, a eso de las doce de la noche, en la pista de baile de la discoteca Agapito empezó a respirarse un extraño olor a azufre. Antes de esa hora, al lugar llegó un misterioso personaje, el cual vestía todo de blanco hasta los pies. Este, se ubicó en la barra del bar: alto, moreno y acuerpado, no tardó mucho en escoger una pareja para bailar, accediendo a su solicitud una mujer mulata muy llamativa.

A los pocos minutos de comenzar a bailar la pareja, el misterioso personaje fue transformándose poco a poco, llegando a convertirse en un demonio. Le salieron cachos en la frente, las manos se le convirtieron en garras y se le vio danzar a quince centímetros sobre el piso, flotando. Ahí fue cuando se percibió mucho más el fuerte olor a azufre, quedando en penumbras el lugar por un corte de energía generado en ese momento.

Quienes estaban allí comenzaron a gritar y a huir horrorizados. La mulata, pareja del demonio, terminó con quemaduras en sus brazos tendida en el suelo. Todo fue un caos durante esos minutos. Después de esa diabólica visita, en la barra del bar aparecieron unos cuantos quemones, desapareciendo el fuerte olor. Por otra parte, la muchacha fue la más perjudicada, quedando loca de por vida.

Desde aquel día, Agapito se convirtió en un lugar más reconocido, mucho más de lo que había sido en las últimas tres décadas, siendo a partir de ese momento el bailadero insignia de Juanchito, pasando a ser un sitio obligado para turistas que visitaban la región, a quienes una y otra vez les repetían la macabra historia.

Actualmente, Juanchito ya no es un lugar reconocido para ir a bailar, por lo que con el pasar de los años fue perdiendo clientela. Esto afectó también a Agapito, lugar que ya no existe y que muchas personas no querían que desapareciera, manifestando estos que sencillamente…el diablo se lo llevó.

O3GJVI0.png
Relato de Carlos Alberto López
O3GJVI0.png
Relato de Lina Trujillo

En Cali, algunas personas conocen sobre estas historias, especialmente, habitantes oriundos de la ciudad (adultos mayores). Por el contrario, es muy poco lo que, tanto niños como jóvenes, conocen sobre estos cuentos.

Así que bueno, si eres un viajero y te gustaron los mitos y leyendas de este artículo, para conocer de primera mano si esto ocurrió o no…tienes una cita con Cali.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s